No soy capaz de explicar con palabras lo que siento por el mar. Lejos de lo que pueda parecer me inspira mucho miedo, en cualquer lugar que esté estoy atenta a sus murmullos, ésta vez más fuertes y más cerca de lo usual.
Aparqué detrás de esa pared pero cuando llegué era todavía de noche y tampoco me pare a pensar en que lo podía tener ahí cerquita para deleitarme con sus danzas mañaneras.
Pero al tercer día tuve el primer contacto con él, pude deleitarme con su magnífica presencia y conseguí guardar imagenes (ni comparación con la realidad) de tan preciado recuerdo. Ahí estaba haciendome sentir libre, recordándome quien soy y de donde vengo, afianzando mi fuerza interior, llenando mis pulmones de salud, bañandome con su sabiduría y advirtiéndome de los posibles peligros ....
Sigue inspirandome miedo ... o tal vez respeto.
Pero sigue tan frío como siempre.
Ésta son las fotos que os traigo, perdonad que sena tan pocas, ya os iré colgando más y más bonitas (que las hay) el problema será el tiempo y medios.
Donde estoy hay internet pero controlado y en la única oportunidad que tuve para acceder el ordenador no disponía de las actualizaciones necesarias y no reconoció la memoria de mi cámara, tampoco tenía el Java ... y quien me conoce sabe que estos detalles "tontos" me desesperan.
Por otro lado, para poder hacer estas cosas de una forma más cómoda sería aquí en mi casa ... y no podré viajar todos los fines de semana así que tal vez escriba poca cosa cuando pueda y las fotos las iré recompilando para colgarlas juntas y sólo cuando esté en mi ordenata.
Adoro el mar, creo que enloquecería lejos de él ¿se puede amar y odiar a la vez? ¿es normal sentir miedo de quien amas?

Unas fotos preciosas.
A mi el mar por la noche me da mucho miedo. Creo que me he bañado un par de veces (de noche digo), y siempre con mis amigos, yo sola no entro ni loca.
Por el día es otra cosa, pero respeto hay que tenerle siempre.
Un besito!!!
A los que hemos nacido cerca del mar, no conseguimos imaginarnos la vida si verlo, oirlo, olerlo... pero aún resultándonos tan familiar se nos antoja desconocido, a veces huraño y traicionero. Al mar hay que tenerle el respeto que se merece, no lo dudes.
Suerte que tu traslado no te impide tenerlo cerca. Besos.
Vivo lejos de la mar y de vez en cuando tengo auténtica necesidad de ir a contemplarlo.
Lo que siento en su presencia es algo hipnótico similar a cuando contemplaba las llamas en la chimenea del Pueblo.
Un beso, guapísima.
Gracias a los tres por sus visitas y comentarios.
Ya os digo, me gusta el mar y a la vez le temo.
Tengo ahora mismo la cámara cargada con fotos geniales pero no consigo un ordenador adecuado para descargarlas, a ver si cuando vuelva a mi tierra consigo hacerlo y os las cuelgo akí.